Descripción
A la encrucijada de las décadas de 1950 y 1960, cuando los cupés de lujo experimentan un entusiasmo creciente en Estados Unidos, Studebaker – uno de los constructores automóviles más antiguos de Estados Unidos, fundado en 1852 como fabricante de carretas – intenta imponerse frente a los colosos de Detroit. La serie Hawk, lanzada en 1956, marca la respuesta audaz de la marca a la Ford Thunderbird y a la Pontiac Grand Prix: una gama de cupés potentes, de estilo definido, concebidos para un público en busca de rendimiento y prestigio.
Pero ante la competencia feroz y ante dificultades internas crecientes, Studebaker debe adaptar su estrategia. Es en este contexto que aparece, en 1962, la Gran Turismo Hawk, última evolución de la estirpe. Diseñada por el célebre diseñador industrial Brooks Stevens, la GT Hawk logra metamorfosear un chasis ya antiguo al ofrecerle una apariencia modernizada, casi europea, al tiempo que conserva el carácter distintivo de sus orígenes estadounidenses. Su techo perfilado, su frente angular, su tratamiento depurado de las superficies y su uso mesurado del cromo contrastan con la exuberancia estilística de la época.
Producida únicamente entre 1962 y 1964, la GT Hawk simboliza, por así decirlo, el «cantado de cigne» de Studebaker antes del cierre de su fábrica de South Bend en 1963, y luego el abandono definitivo de la producción automotriz en 1966. Con menos de 5 000 unidades producidas para el año 1963, la Gran Turismo Hawk es hoy un modelo raro, apreciado por los coleccionistas por su silueta única, su refinamiento interior y su motor V8 de temperamento suave.
La unidad ofrecida a la venta es una Studebaker Hawk Gran Turismo de 1963, equipada con el motor V8 de 4, 7 litros (289 CI) con carburador de doble cuerpo, acoplado a una caja automática. Se trata de un coche entregado originalmente en California, en El Cerrito, posteriormente importado a los Países Bajos y luego matriculado en Bélgica. Indica un kilometraje certificado de 70 659 millas, atestiguado por diversos documentos oficiales.
La carrocería ha sido completamente repintada en una elegante pintura metalizada bicolor, aplicada según una técnica multicapa, y los elementos cromados de origen han sido cuidadosamente conservados. El conjunto se completa con cristales tintados, paneles de carrocería bien ajustados y ópticas Bosch H4. El compartimento del motor, limpio y ordenado, da fe de un mantenimiento riguroso, con elementos mecánicos (correas, mangueras, cableados) en buen estado.
El interior, en gran parte original, presenta una tapicería de cuero rojo en buen estado, realzada por paneles de puerta en smack y tela, un cielo de techo en vinilo, y un tablero de instrumentos que combina plástico y metal, con un volante de dos ramas típico de la época. Todos los instrumentos funcionan, así como la radio de la época. Se ha instalado recientemente una nueva moqueta, contribuyendo a un conjunto interior parcialmente renovado pero fiel al espíritu del modelo. Su presentación cuidada, su mecánica funcional y su documentación completa hacen de esta Hawk una oportunidad rara para los aficionados a los coches estadounidenses de los años 1960. A la vez poderosa y elegante, singular sin ser ostentosa, esta Hawk testimonia un momento decisivo de la historia automotriz, y encarna con brío el final de una época en Studebaker.




